El Compostaje es ideal para dar inicio al cambio de hábitos en una organización. 

Cuando existe un compromiso real por parte de una persona o grupo de personas para hacerse cargo de sus residuos y transformarlos en algo valioso como sucede con el compost, el grupo  desarrolla una inteligencia relacionada con el equilibrio entre lo que tomamos del ambiente, y lo que le devolvemos. Le llamamos a este equilibrio, sostenibilidad.

Para saber habitar el planeta, practicamos buenos hábitos. Para desarrollar buenos hábitos, practicamos habitarnos

El compostaje es el proceso natural a través del cual la materia orgánica es desintegrada (digerida) por micro y macro organismos, que interactuan eco-sistémicamente para bio-disponibilizar los nutrientes que estaban contenidos en dicha materia.

Este proceso ocurre naturalmente, cuando un trozo de materia orgánica queda expuesto a las condiciones ambientales. En la naturaleza, los residuos no existen, todo está en constante movimiento y se Re – Cicla, aprovechandose una y otra vez, alimentando a una gran diversidad de agentes en el proceso.

La práctica del compostaje, nos permite, a los seres humanos, reconectarnos con esa inteligencia que se encarga de desintegrar aquello que no sirve. Es el primer paso hacia el entendimiento de la circularidad. Aquellos que compostan, rápidamente entienden que la vida y sus procesos, son circulares.

Compostar es reciclar, es volver a darle un ciclo, una vuelta a un recurso. En este caso a los descartes provenientes de frutas y verduras. 

Compostar le permite a las personas practicar y comprender que la basura no existe, que todo aquello que cumplió con su fin puede transformarse en algo nuevo y valioso para el ecosistema. La cáscara de banana se transforma en abono y el abono vuelve a ser banana. 

Si tuvo vida, puede volver a tenerla. 

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